Manuel Chacón

Después de 41 años: Izado Solemne de bandera en Tablada

Reproducimos el artículo íntegro titulado «Después de 41 años», escrito por el ateneísta Manuel Chacón-Manrique de Lara, donde relata su emoción en el reciente Izado Solemne de bandera celebrado en el ACAR Tablada, un emotivo acto promovido por el Ateneo Social y Castrense de Sevilla y dedicado a los Reservistas Voluntarios Honoríficos de Sevilla.

El autor, sevillano nacido en 1966, cuenta con las medallas de bronce y plata del Excmo. Colegio Oficial de Graduados Sociales. Es hermano de las hermandades del Baratillo, el Rocío de Triana y la Paz, está casado, es padre de cuatro hijos y ejerce con orgullo como Soldado Reservista Voluntario Honorífico adscrito al ACAR Tablada.

Después de 41 años

1. El regreso al cuartel: recuerdos de juventud

Hoy he vuelto a mi cuartel. Ya lo había hecho en alguna ocasión, pero esta vez ha sido para celebrar un acto castrense. Con motivo del Izado Solemne de bandera para Reservistas Voluntarios Honoríficos promovido por el Ateneo Social y Castrense de Sevilla, he tenido la oportunidad de volver a cruzar aquella barrera de acceso de la que durante dieciséis meses de mi vida fue mi segunda casa. Base Aérea de entonces, posterior Aeródromo y hoy Acuartelamiento, no puedo negar que al estar delante de mi Patrona, la Virgen de Loreto, los recuerdos de aquellos días, de aquellos meses, se me vinieron a la cabeza como si el tiempo no hubiera pasado.

Recordé las lágrimas de mi madre aquella mañana de enero, aún de noche, al despedirme en casa porque su hijo ya dejaba de ser niño. A mi padre, que me acompañó hasta esa misma barrera de acceso cuando el día empezaba a clarear luchando contra la niebla que nos llegaba de la orilla del río. Y a mí, helado de frío, lleno de orgullo y, por qué no decirlo, de cierto temor a lo desconocido.

Las palabras de mi madre en su despedida fueron: «No te señales, ni por listo ni por tonto». Las de mi padre, que no pudo servir a España por una enfermedad coronaria de juventud, fueron: «Cumple y haz lo que debas hacer». Y con esas instrucciones me adentré, junto con otros doscientos cuarenta chavales, en un mundo que, con el paso de los días, me di cuenta de que no era tan «temible» como todos pensábamos.

2. La mili que forma en valores y camaradería

Siempre quise ser militar. El hecho de haber sido hijo único y, quizás, un mal entendido deber de no abandonar a mi familia me impidieron conseguir mi sueño, pero yo sabía aquella mañana que aquel tiempo había que aprovecharlo, y lo hice.

Para un chaval de dieciocho años recién «salido del cascarón», convivir con gente de todo tipo y procedencia en un estado constante de obediencia al superior, de disciplina y de subordinación te hace crear lazos de amistad que siempre perduran en el tiempo.

Te hace saber que el más estricto coronel puede llegar a ser en cualquier momento un segundo padre en momentos de dificultad, y que el compañero de peor reputación en su vida civil puede ser más fiel, más honrado y más cabal que cualquier niño de buena familia. Era verdad: la «mili» hacía hombres.

3. El significado profundo de la Jura de Bandera

Recuerdo el día en que juré bandera en esa misma explanada donde hemos celebrado el acto de Izado Solemne de bandera. Con aquel beso estaba besando a mi Patria, que es mucho más que besar a mi país o a mi nación.

Besaba a mis propios padres, a mis ancestros, a mi casa. Besaba a mi Historia, a mi pasado, a mi presente y a mi futuro. Besaba mis costumbres, mi idioma. Besaba el cielo azul que ilumina nuestra piel de toro en sus cuatro puntos cardinales.

Besaba la grandeza de una tierra que iluminó al Mundo haciendo llegar la Hispanidad a todos los rincones del Orbe. Besaba el compromiso de ofrecimiento de vida y muerte en honor a todos ellos. Besaba el rojo y gualda que defendieron quienes nos precedieron. Besaba el compromiso de defender todo ello hasta derramar la última gota de mi sangre si fuera preciso y besaba… ¡a Dios mismo!, que me había concedido la gracia de haber nacido en España.

Jura de Manuel Chacón-Manrique de Lara

Jura de Bandera de Manuel Chacón-Manrique de Lara

4. Centinelas de la memoria: guardias y tradiciones

Recuerdo también aquellas guardias de madrugada en Torre Norte o en la garita de Combustible, donde la niebla del río te impedía ver a más de tres metros y tú estabas solo, con tu miedo, acariciando el gatillo del Cetme y esperando la llegada del relevo del cuerpo de guardia. Y la instrucción en régimen abierto en la pista de aterrizaje.

Recuerdo las noches de Generala como parte de mi instrucción y el tiempo —casi un mes— que dormimos vestidos y con los armeros abiertos por la posible amenaza libia del coronel Gadaffi a los depósitos de la Campsa contiguos a la Base.

Recuerdo los toques de Oración a la caída de la tarde y el amanecer brumoso de los «Martes Militares» donde rendíamos honores a los Caídos por la Patria.

Hace ya algunos años pude renovar mi juramento a la Bandera en la Plaza Nueva de Sevilla y, en esa renovación, pude besar también todos aquellos benditos recuerdos de mi etapa como soldado del Ejército del Aire que guardo en mi alma como uno de los más preciados tesoros de mi corta vida militar. Y todo ello ha venido a mi memoria en el acto de Izado Solemne de bandera que hemos tenido el privilegio de vivir.

5. El orgullo de portar de nuevo los colores de España

Hoy estaba posicionado como primer suplente para llevar la Bandera que hemos honrado, pero algo dentro de mí, al pasar la barrera de acceso a mi cuartel, me decía que iba a portar la enseña, y así ha sido.

Uno de los portadores designados para llevarla se ha ausentado, y sobre mí ha caído la responsabilidad y el honor de ser uno de los abanderados, siendo el último en soltarla antes de su izado.

Y hoy, en mi mano, he tenido el honor, el privilegio y el orgullo de llevar sobre mi hombro todo el peso y la Gloria de nuestra Patria.

Hoy he vuelto a ser el soldado de aquellos cuarenta y un años atrás. Hoy, en lo más profundo de mi ser, he vuelto a vestir aquel uniforme azul que representaba las alas gloriosas de España, estrellas de un Cielo radiante de Sol.

Imaginariamente he vuelto a tocarme con aquellos gorrillos cuarteleros, de «bonito» y de faena, que aún conservo en uno de los cajones de mi despacho (sí, cuarenta y un años después…), para ofrecerme de nuevo a mi Patria como Soldado Reservista Voluntario Honorífico, volviendo a escribir sobre el viento la hazaña y la Gloria infinita de ser español.

Agradecimientos institucionales

Gracias al Coronel Jefe del Acuartelamiento de Tablada por la deferencia y siempre a las órdenes de Usía.

Gracias al Ateneo Social y Castrense de Sevilla por su implicación y sus desvelos en el intento de mantener viva la vinculación entre la sociedad civil y el Ejército, y por ofrecernos la oportunidad de sentirnos aún más vivos en el amor incondicional a España. Y gracias a Dios por permitirnos seguir firmes en nuestro empeño.

¡Viva España!

¡Viva el Ejército Español!

Manuel E. Chacón-Manrique de Lara y Castilla

Soldado Reservista Voluntario Honorífico adscrito al ACAR Tablada

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