El Ateneo Social y Castrense de Sevilla comparte la emotiva crónica escrita por nuestro querido miembro Juan Cobos. El texto relata el solemne izado solemne de la bandera dedicado a los Reservistas Voluntarios Honoríficos, celebrado el pasado 11 de septiembre en el Acuartelamiento Aéreo de Tablada.
Un emotivo acto castrense en Sevilla
Vivencias del izado solemne de la bandera
Juan Cobos, militar retirado con una destacada trayectoria en la Guardia Real y la Casa Civil de Franco, narra con profunda emoción cada detalle de la jornada. Desde su llegada al ACAR Tablada, destaca la magnitud de las instalaciones y el cálido recibimiento del Coronel Jefe, D. Luis Alberto Parallé Lorente.
Asimismo, subraya el momento en que ocho reservistas voluntarios honoríficos portaron la Enseña Nacional. Con los acordes del Himno Nacional, la bandera ascendió al cielo, evocando profundas reflexiones sobre los valores patrióticos y la juventud actual.
Homenaje a los caídos y confraternización
Tradición y compañerismo en el Ateneo
Posteriormente, el acto continuó con un sentido homenaje a los caídos por España. El presidente del Ateneo y el Coronel Jefe depositaron una corona de laurel al pie del monolito.
Además, los asistentes disfrutaron de un vino español en la Sala de Oficiales. Por tanto, este encuentro reforzó los lazos de colaboración entre ambas instituciones, luciendo con orgullo las nuevas medallas corporativas de nuestra entidad cultural.

Crónica de Juan Cobos Arévalo
«IZADO SOLEMNE DE LA BANDERA EN EL ACUARTELAMIENTO AÉREO DE TABLADA
Quiero comenzar mis palabras sumándome a las ya expresadas, y muy acertadas, por mis compañeros. Y, como ellos han hecho, quisiera también compartir con vosotros mis emociones.
Nada más pasar el control de entrada comenzó mi primer sentimiento. No conocía el histórico Acuartelamiento Aéreo de Tablada —en mi descargo, he de decir que no hace mucho que «aterricé» en Sevilla—, fui consciente de la magnitud de sus instalaciones y de la protección de su Patrona, cuya Capilla tuve la oportunidad de visitar gracias a un compañero.
Situados en los lugares previamente asignados, los ateneístas y reservistas recibimos el cordial saludo del Coronel Jefe, D. Luis Alberto Parallé Lorente. Tras ocupar su puesto en el podio, comenzaron los actos.
Los ocho Reservistas Voluntarios Honoríficos agraciados con el honor de portar la Enseña Nacional para su izado la tomaron en sus manos como aquel fervoroso cofrade que sostiene el manto de su Virgen, de su Patrona, de su Madre…
Con los acordes, siempre, siempre emotivos, del Himno Nacional, la Bandera comenzó su camino hacia el cielo.
Aquella imagen —los portadores de la Enseña, los acordes del Himno, el izado de la Bandera— me llevó a pensar en nuestra juventud, en nuestros niños, en nuestros jóvenes, incluso en algunos políticos. Y me pregunté: ¿cómo es posible que los sentimientos patrióticos, el orgullo de ser español y el honor de portar nuestra Bandera no estén más presentes en las escuelas, institutos, universidades y Parlamento? Es una semilla que, sin culpar a nadie y culpándonos todos, no hemos sabido sembrar. Siento decirlo.
Pero no quiero desviarme del relato del acto. Tras el canto del Himno del Ejército del Aire y del Espacio, el narrador nos informó de que el Coronel Jefe y nuestro Presidente del Ateneo depositarían la corona de laurel al pie del monolito, en homenaje y memoria de los caídos por España.
El canto de «La muerte no es el final», el toque de oración y las salvas de ordenanza fueron motivo para que nuestros ojos se humedecieran. Y he de citar, con especial emoción, unos ojos femeninos que tenía detrás de mí.
Terminado el acto puramente castrense, pasamos a la Sala de Oficiales para compartir una copa de vino español. Como es preceptivo, bajo la dirección de nuestro anfitrión, el Coronel, se brindó por S. M. el Rey. A mi mente acudieron los emotivos recuerdos que, por tener el honor de haber servido tantos años en la Guardia Real, he vivido en numerosas ocasiones.
Martín, en nombre de los ateneístas y Reservistas Voluntarios Honoríficos, pronunció unas acertadas palabras sobre el espíritu de colaboración que ha de existir entre la institución social y castrense que él dirige y el Acuartelamiento que hoy nos acoge. El Coronel aceptó encantado la propuesta y, en respuesta al obsequio que se le hizo, correspondió con otro.
Las conversaciones y las risas alrededor de la mesa solo se vieron interrumpidas por la agradable visita de la Comandante Godoy y del Coronel, detalles de ambos que valoramos especialmente.
No quisiera terminar esta reseña sin mencionar el orgullo con que, por primera vez, hemos lucido las nuevas medallas corporativas del Ateneo que, como dice Martín, «lo bien que nos quedan».
Disculpadme, compañeros, si me he extendido en mi relato. Gracias.
Juan Cobos Arévalo»

2 Responses
Magníficas palabras de una persona con el orgullo de ser español y se representado por su bandera.
Enhorabuena y que quiera Dios que compartamos muchos momentos como el que vivimos este día.!Viva España!
Me e sentido orgulloso de haber portado mi bandera.la de todos los españoles y mi agradecimiento.personal al coronel de la base de tablada por su acogida ycariño de todos los presente de la misma